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miércoles, 7 de febrero de 2018

Okras masala

    Seguimos con un frío invernal intenso y, seguro que, lo que más apetece en estos momentos es meterse entre pecho y espalda un buen plato de cuchara. En este caso, de cuchara cuchara no es exactamente, pero que os va a hacer entrar en calor es bien seguro. y es que la cocina de la India puede hacer resucitar a un muerto 😉😋


    No es la primera vez que utilizo okras en mi cocina y, aunque sé que no es fácil de encontrar, os aconsejo que, si tenéis ocasión de comprarlo, lo probéis porque está absolutamente delicioso.


    En la cocina de la India es fundamental el uso de especias y semillas, eso precisamente es lo que significa masala : mezcla de especias, denominándose cada determinada mezcla con un nombre distinto : tandoori, tikka...
    Es una cocina picante, muuuuy picante, cosa que a mí me apasiona pero, desgraciadamente siempre tiene que haber algún pero ¿verdad?, como mi médico me lo ha prohibido tajantemente yo os presento un plato light. Ahora que si no tenéis problema y os gusta no reparéis en añadirle una buena porción de guindilla.


    Ingredientes :
  • 400 g de okras
  • 100 g de cebolla roja (1 mediana)
  • 2 cucharadas de ghee (o mantequilla)
  • 1/2 cucharadita de semillas de comino
  • 1/2 cucharadita de semillas de mostaza
  • 10 hojas de curry
  • 250 g de tomates
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1/4 de cucharadita de comino en polvo
  • 1 cucharadita de sal
  • 60 ml de agua
  • 1 cucharadita de mango seco (anchoor)
  • 1 cucharada de hojas de cilantro
  • 1 cucharada de zumo de limón

    Lavar, secar y cortar los okras en trozos de unos 3cm. Pelar y picar finamente la cebolla. Lavar, secar y partir el tomate en dados pequeños.
    Poner en un wok el ghee a fuego alto, saltear las semillas de comino y mostaza. Cuando empiecen a saltar añadir las hojas de curry y rehogar unos segundos. Añadir la cebolla y sofreír durante unos 5 minutos. Agregar el tomate y bajar a fuego medio. Dejar cocinar hasta que comience a confitarse y tome un cierto tono dorado.
    Echar las especias y los okras, salar, verter el agua, tapar y dejar cocer durante 15 minutos.
    Retirar del fuego. Añadir el anchoor. Regar con el zumo. Remover para integrar.
    Servir caliente, espolvoreado con las hojas de cilantro picadas y acompañado de arroz basmati o de pan naan.


    Como podéis observar en las fotos yo lo acompañé de arroz pero como no me quedaba basmati le puse arroz del normal y estaba igual de rico. 

sábado, 27 de enero de 2018

Cardamom Ruffled Milk Pie o Galatopita con aires nórdicos

    A vosotros no os pasa que véis una foto de un plato y os enamoráis perdidamente??
    Pues eso es exactamente lo que me ha pasado a mí en cuanto ví la Galatopita que hizo Eva de Bake-Street (pincha aquí) Además que estaba pensando en algo que preparar para el concurso para blogs que Claudia&Julia ha organizado con la colaboración de Emile Henry y me pareció que era la receta perfecta para participar con ella.


    Las recetas tenían que ser pensando en los meses de frío y yo, es llegar el invierno, y no me puedo quitar de la cabeza el cardamomo, así que he hecho una pequeña modificación y en vez de solo canela también se lo he añadido... y ¡qué deliciosa modificación! Ñam ñam


    Ingredientes:
  • 200 g de leche
  • 40 g de nata líquida
  • 2 huevos L
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 7 láminas de masa filo
  • 75 g de ghee*
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1/2 cucharadita de cardamomo molido
  • Azúcar glass para espolvorear
    *Si no tenéis ghee se puede usar o mantequilla clarificada o mantequilla fundida


    Precalentar el horno a 180ºC con calor de arriba-abajo
    Pincelar el molde elegido con un poco de ghee. Yo como podéis ver en las fotos, elegí este precioso molde ondulado de Emile Henry
    Extender una lámina de masa filo y pincelar toda la superficie con ghee. Arrugar con cuidado, sin apretar demasiado, y colocar en el molde dándole una forma bonita (yo forme rosas) Repetir el proceso con el resto de las hojas de masa, espolvorear con la mitad tanto de la canela como del cardamomo. En este vídeo podéis ver como la propia Vefa Alexiadou lo prepara, la receta es suya, en el programa de Martha Stewart
    Hornear, a media altura, durante unos 25 minutos.
    Mientras verter en un cazo la leche, la nata y la vainilla y poner a fuego medio, en cuanto rompa el hervor retirar y dejar templar.
    Batir los huevos con el azúcar. Añadir un poco de leche y remover hasta integrar. Continuar añadiendo la leche poco a poco sin dejar de batir.
    Sacar el molde del horno y verter la mezcla de leche y huevos sobre la masa horneada. Volver a introducir en el horno y dejar cocer durante 30 minutos.
    Dejar enfriar sobre una rejilla. Justo antes de servir, espolvorear con azúcar glass y el resto de la canela y el cardamomo.


    Así que este delicioso galatopita griego ha acabado adquiriendo un cierto aire nórdico, ahí es ná.


    Y no podía faltar una foto del corte ¿a qué dan ganas de pegarle un bocado? Estaba absolutamente delicioso

lunes, 15 de enero de 2018

Magdalenas caseras de Xavier Barriga #estosieslabuenamagdalena

    Llevo muchas magdalenas hechas en mi vida pero nunca había conseguido un copete como el de estas que hoy os traigo y es que nunca había hecho la receta de Xavier Barriga y, os aseguro, que es la caña.
    El culpable de volver a la carga para conseguir unas magdalenas con copete ha sido un reto, como no, en este caso de instagram, donde Cocinando sabores nos ha invitado a hornear unas ricas magdalenas de pueblo caseras y compartirlas con el hashtag #estosieslabuenamagdalena.


    Han salido tan ricas que no han durado más que un día, y eso que era una docena y es que como lo hecho en casa no hay nada.


    Ingredientes :

  • 125 g de huevo
  • 175 g de azúcar
  • 60 ml de leche
  • 190 ml de aceite de girasol
  • 210 g de harina 
  • 7 g de levadura química
  • 1 pizca de sal
  • La ralladura de 1 limón
    Tamizar la harina junto a la levadura y la pizca de sal. Añadir la ralladura de limón y remover.
    Batir a velocidad media los huevos y el azúcar. Bajar a velocidad lenta y verter la leche, cuando esté incorporada agregar el aceite y seguir batiendo.
    Añadir la mezcla de harina e integrar con movimientos envolventes justo hasta que la masa esté homogénea.
    Tapar el bol con un plástico y meter a reposar en la nevera durante, por lo menos 1 hora.
    Precalentar el horno a 250ºC.
    Sacar la masa y remover enérgicamente con un batidor manual.
    Repartir la masa en las cápsulas de magdalenas elegidas, rellenando solo las tres cuartas partes de su volumen. Espolvorear cada magdalena con más azúcar.
    Meter al horno a media altura, bajar la temperatura a 210ºC y dejar cocer durante unos 18 minutos o hasta que al pinchar con una aguja esta salga limpia.
    Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.


    Como podéis ver yo hice las magdalenas en estos capacitos rígidos tan monos así que no tuve necesidad de meterlos en ningún molde, pero si vosotras las hacéis en cápsulas de papel deberéis hacerlo (ponerlas en un molde) para evitar que se abran demasiado.


    Para que salga un buen copete es imprescindible que la masa esté bien fría y el horno bien caliente ya que será esa diferencia de temperatura la que haga que la masa se eleve.


    No solo ha quedado un copete divino sino que además han quedado muy jugosas y esponjosas.


    Fuente : Libro Bollería de Xavier Barriga

viernes, 12 de enero de 2018

Crema de calabaza e hinojo al curry. Receta con Thermomix

    Ahora que es seguro que el crudo invierno se ha instalado definitivamente entre nosotros, y bien es sabido que no hay nada que entone más el cuerpo y recupere el espíritu que un plato de cuchara, no queda otra que ponerse a ello. Además, una rica crema siempre es bienvenida, estemos en la estación que estemos, da igual que haga frío o calor.


    En este caso le he dado un toque un tanto exótico ya que le he puesto un poquito de curry que le aporta un sabor diferente y una dosis de rock&roll 😉


    Ingredientes :
  • 50 g de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cebolla mediana
  • 100 g de hinojo
  • 300 g de calabaza
  • 400 g de leche
  • 1/2 cucharadita de curry en polvo
  • Sal
  • 50 g de nata líquida 
    Para decorar
  • 4 cucharaditas de cebolla frita crujiente
  • Un poco de curry en polvo
  • Unas ramitas de hojas de hinojo 

    Pelar y cortar la cebolla, el hinojo y la calabaza en trozos grandes.
    Poner en el vaso el aceite y dejar calentar 4 min, 100ºC, vel.1
    Añadir la cebolla, el hinojo y la calabaza y triturar 5 seg, vel.5. Bajar los restos de las paredes hacia las cuchillas y sofreir 5 min, varoma, vel.2
    Verter la leche, salar y añadir el curry. Cocinar 25 min, 90ºC, vel.1. Agregar la nata y triturar 2 min, vel.8
    Repartir en los platos, echar en cada uno una cucharadita de cebolla frita, espolvorear un poco de curry en polvo por encima y terminar de decorar con una ramita de hojas de hinojo.


    Servir enseguida antes de que pierda calor, que ya se sabe que las sopas y las cremas de invierno hay que tomarlas calentitas, muy calentitas.

viernes, 5 de enero de 2018

Quesadillas de espinacas y ricotta de Donna Hay {Reto Cooking the Chef}

    Volvemos a la carga en este año que acabamos de comenzar y, después de las consabidas comilonas tan habituales en estas fiestas, nada apetece más que algo ligero y medianamente saludable.
    Hoy, en el día de Cooking the Chef, tenemos a Donna Hay como protagonista, así que la receta que os traigo pertenece a uno de sus libros traducidos al castellano : "Cocina fresca y ligera".
    Nada más ver esta receta, sabía que era el remedio perfecto para equilibrar los efectos de estos días, así que me puse manos a la obra con ella. Aunque me costó decidirme ya que este libro está lleno de recetas sencillas, sanas y deliciosas.


    La mezcla de quesos y espinacas es una apuesta segura para triunfar y el ligero aroma y sabor que le aportan la ralladura de limón y la albahaca hace la mezcla aún más deliciosa si cabe.


    Ingredientes :
  • 65 g de espinacas baby
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 100 g de queso ricotta (o requesón)
  • 2 cucharadas de albahaca fresca picada*
  • 20 g de parmesano rallado
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
  • 2 tomates
  • 4 tortillas de harina (de trigo)**
  • Aceite de oliva virgen extra***
    *En la receta original pone el doble de cantidad pero a mí me repite un poco la albahaca si me paso con ella así que reduje la cantidad, lo cual no le quitó el aroma y particular sabor que esta planta le da a los platos pero si se volvió más sutil.
    **Aunque la receta en teoría es para cuatro personas, o sea 8 tortillas, yo con esa cantidad de relleno solo tuve para la mitad... eso sí, bien rellenitas como podéis ver, jejjeje.
    ***Yo me resisto a utilizar otro aceite que no sea el de oliva virgen extra aunque en el libro solo pone que sea un aceite vegetal.
   

    Lavar las espinacas y escaldarlas en agua hirviendo durante 30 segundos. Escurrir y dejar reposar sobre un colador para eliminar el máximo posible de agua.
    Lavar, secar y picar finamente las hojas de albahaca.
    Lavar los tomates, secarlos y cortar en rodajas bien finas. Reservar.
    Poner en un bol la ricotta, el parmesano, la ralladura de limón, la albahaca picada y las espinacas escurridas y picadas previamente. Remover hasta que se forme una pasta uniforme. Salpimentar al gusto.
    Extender la mezcla sobre la mitad de las tortillas. Disponer por encima las rodajas de tomate y cubrir con el resto de las tortillas.
    Pincelar ligeramente con el aceite y cocinar, en una sartén antiadherente grande, a fuego medio-bajo, durante 3 ó 4 minutos por cada lado, hasta que estén bien doradas y crujientes.
    Sacar, cortar en 6 partes y servir enseguida.


    Venga, vamos a sentarnos a la mesa mientras esta maravillosa tentación esté caliente, tierna y cremosa por dentro y bien crujiente en el exterior.

   
    Y, para seguir relamiéndonos con las exquisiteces que nos invita a preparar esta Chef australiana, os invito a descubrir que han elegido mis compis de reto en esta ocasión (Pincha aquí)

sábado, 30 de diciembre de 2017

Galette de manzanas, canela y nueces

    Estamos a punto de terminar otro año más. Normalmente en estos últimos días nos dedicamos a hacer un rápido balance de los que ha sido el año, yo no voy ni a intentarlo ya que estos últimos meses han sido tan sumamente nefastos que, sin duda alguna, son capaces de quitar el brillo al resto. Así que solo desear que el vuestro si haya brillado y que 2018 nos colme a todos de buenos momentos, dulces y alegres.
    Dicho esto ya me centro en la receta que os traigo para hoy. Después de las comilonas de Navidad ahora vienen las de Nochevieja y mi propuesta es un postre algo más ligero, con un poco de fruta y con el aroma invernal que le confieren las nueces y la canela.

 
    Ingredientes :
  • 1 paquete de masa brisa o quebrada
  • 2 manzanas
  • 50 g de azúcar moreno 
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 cucharadita de maizena
  • 1/2 cucharadita de canela molida
  • 70 g de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 50 g de nueces, peladas y en trozos grandes 
    Para decorar
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 1 yema de huevo batida
    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Desenrollar la masa brisa y colocarla sobre una bandeja de horno cubierta con papel. Extender el queso crema dejando libre unos 3 dedos a todo alrededor.
    Pelar las manzanas y laminarlas con un grosor aproximado de 5 mm. Ponerlas en un bol, verter por encima el zumo, el azúcar, la canela y la maizena y remover con cuidado para que no se rompa la manzana pero que quede bien rebozada en la mezcla.
    Colocar las láminas de manzana formando un remolino encima de la crema de queso respetando la parte sin cubrir. Repartir las nueces por encima.
    Doblar la parte libre por encima haciendo pequeños pliegues. Pincelar con la yema batida y espolvorear con la cucharada de azúcar restante.
    Hornear durante unos 40 minutos o hasta que esté bien dorada.
    Sacar del horno y retirar de la bandeja poniéndola sobre una rejilla para que se enfríe por completo.


    El pasar la galette enseguida a una rejilla, teniendo cuidado porque estará frágil, hará que la masa no se reblandezca por debajo y siga bien crujiente.


    Como podéis ver, la serví acompañada de unas quenelles de helado de yogur y unos hilos de salsa de caramelo de mantequilla salada y estaba de muerte relenta.


    No las tenía yo muy conmigo al ponerle la capa de queso por dentro pero al final fue todo un acierto ya que le dio una cremosidad extra pero sin pasarse y, además, ayudó a recoger los jugos que soltaron las manzanas dejando realmente crujiente la parte de abajo. Vamos, todo un acierto.


sábado, 23 de diciembre de 2017

Focaccia de arándanos rojos, brie y romero, con masa madre natural

    Para la mayor parte de nosotros estos días son de locura, regalos por comprar, ultimar los preparativos de las comidas navideñas, vamos un sin vivir. Por eso no es mala idea pensar en hacer una focaccia, ya que puedes acomodar los levados al tiempo de que dispongas y el resto del tiempo lo puedes dedicar a seguir con las carreras 😉
    Además las grandes superficies siempre se llenan de cosas especiales, vamos el paraíso de los cocinillas, y te permite encontrar ingredientes que sólo traen en estas fechas. Nada más ver unos preciosos arándanos rojos frescos en Carrefour enseguida me vino a la cabeza una imagen de pinterest que, recientemente, se me había quedado grabada en la retina, la de la focaccia que hoy os traigo.


    Bueno, en realidad solo copié, de la receta de la foto, los ingredientes que llevaba por encima y la manera de preparar los arándanos antes de echarlos por encima, la base de la focaccia la preparé a mi manera adaptando, para hacerla con masa madre, una receta del libro Panes de Richard Bertinet.


    Ingredientes :
    Para la masa de pan
  • 200 g de harina de media fuerza
  • 10 g de semolina
  • 3 g de levadura fresca
  • 5 g de sal
  • 110 g de agua
  • 100 g de masa madre natural (hidratada al 100%)
  • 25 g de aceite de oliva virgen extra
    Para cubrir
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 100 g de arándanos rojos frescos
  • 115 g de queso brie
  • 1 ramita de romero
  • Sal en escamas
  • 65 g de agua
  • 25 g de azúcar
   
    Poner en el bol de la amasadora la harina y la semolina y frotar con ellas la levadura con la yema de los dedos hasta que tenga esta última desaparezca en la harina, como si fueran migas. Añadir la sal, el agua y la masa madre y mezclar, a velocidad mínima con el gancho, hasta que la masa comience a trabarse, unos 2 minutos. Agregar el aceite, subir un poco la velocidad, y seguir amasando hasta que la masa esté lisa, elástica y brillante, unos 10 minutos. Hacer un reposo de unos 5 minutos y volver a amasar otros 10 minutos.
    Volcar la masa en un bol, ligeramente engrasado, tapar y dejar levar, en un sitio cálido al abrigo de las corrientes de aire, hasta que doble su volumen. Yo metí el bol en el horno apagado pero si tienes que salir puedes meterlo en la nevera para ralentizar la subida. Teniendo en cuenta que luego habrá que dejar atemperar la masa durante por lo menos media hora.
    Engrasar una bandeja de horno y volcar en ella la masa. Distribuir las 2 cucharadas de aceite sobre la masa e ir empujando, con la ayuda de los dedos y desde el centro hacia los extremos, hasta que esté extendida, sin estirar ni tirar la masa. Cubrir y, de nuevo, dejar levar sobre 45 minutos.
    Hundir los dedos en la masa hasta llegar a la placa, para crear los típicos agujeros de este tipo de pan, y volver a dejar levar otros 30 minutos.
    Precalentar el horno a 250ºC.
    Lavar y escurrir los arándanos. Partir una parte de ellos por la mitad y ponerlos, junto con los enteros, el agua y el azúcar en un cazo. Dejar cocer, a fuego medio, hasta que el azúcar se disuelva por completo. Dejar entibiar y escurrir.
    Repartirlos por encima de la masa, así como el brie cortado en trozos y las hojas de la ramita de romero. Espolvorear con la sal en escamas.


    Introducir en el horno, bajar la temperatura a 220ºC y dejar cocer durante unos 20 minutos hasta que esté dorado. Retirar del horno y deslizar sobre una rejilla para que pierda calor.
    Regar con hilo más aceite de oliva virgen antes de que se termine de enfriar.


    La verdad que iba con los dedos cruzados esperando la reacción de mis fieras, porque no las tenía todas conmigo cuando llevé la focaccia a la mesa, pero no solo les gustó sino que la devoraron literalmente. No dejaron ni las migas.


    Y el olor que dejó en la cocina ya ni os cuento, para no salir de allí, olor a paraíso.